Amazon no solo es un gigante del comercio electrónico; es una empresa obsesionada con los datos. Desde el momento en que visitas su web hasta que recibes un paquete en casa, cada paso está optimizado a partir de millones de puntos de datos recogidos en tiempo real.
Su sistema de recomendaciones personalizadas, la gestión hiperprecisa de inventario y la predicción de demanda son ejemplos de cómo una cultura centrada en los datos puede generar una ventaja casi imbatible.
No se trata solo de tener muchos datos, sino de saber qué hacer con ellos. Y en eso, Amazon es un maestro.
